Un deseo

Luna creciente 25 Enero 2015

Me baño en la tibia noche del Solsticio de Verano. El sonido de las olas me incita a adentrarme en la oscuridad. “Cinc voltes per setmana m’enamore del teu peu esquerre i veig com ens cau el cel damunt i, amb el dit del mig, l’aguante i el tire cap amunt ”. Pies desnudos y  vaqueros arremangados que se empapan de agua, sal y hechizo.  “Sóc l’últim passatger a l’andana dels teus ulls”. Cierro los ojos por completo para poder ver con claridad. “Soltaves poesia en totes les mirades”. Algunas puertas sólo se abren cuando cierras otras. El pasado es irrepetible. Simplemente cambia y nunca vuelve de la misma forma. Sólo existe el hoy y tal vez el mañana. “Escolta, la vida s’escapa i jo volia, volia, volia  renàixer les cendres del temps, hipnotitzar-te, empanar-te en saliva, menjar-te baix d’un taronger”. Me concentro en un deseo. La luna espera, paciente. Me pide que se lo susurre al oído. Lo tengo en la punta de la lengua. “A la punta de la llengua tenia un tros de Venus que m’ixia de la boca cada volta que l’obria.” Mientras, una canción resuena de fondo en la playa: “ Quan isc a buscar l’alegria, no sé perquè acabe sempre en el teu carrer. Allí sent una melodia… Arrap de canyamel, carícia d’esbarzers.”

(Totes les frases en cursiva pertanyen a “La Gossa Sorda”, la majoria a “Esbarzers”)

 

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