Small axe

Me molesta que la gente banalice  sobre según que temas. La cultura rasta es víctima habitual del estereotipo y la broma fácil. A veces se trata de la clásica ignorancia inseparable del pensamiento retrógrado. Otras veces es simple desconocimiento (ignorancia sin maldad) de lo que hablamos. Os voy a contar cuatro datos de “La cultura rasta” sin ponerme serio del todo. ¿Por qué? Mi pelo largo y rizado y el color negro de mi piel me obligan a ello. Fuera bromas, sí es cierto que mi corazón late a ritmo de reggae. Además, hoy es el cumple de Bob (70) y es una buena forma de rendirle mi tributo personal. Vamos allá.


Primera parte : ¿Qué significa la palabra “rastafari”?

El rastafarismo es una religión. Es una versión africana del cristianismo que se desarrolla principalmente en Jamaica en los años 30. Básicamente se basa en que los jamaicanos se identificaron como descendientes de los etíopes y renegaron de su dominación británica. De ahí los dos emblemas rastas: los colores de su bandera son el rojo-amarillo-verde (bandera de Etiopía y no de Jamaica) y el león que porta un estandarte con una cruz en el mástil (el león conquistador de Judah, con la cruz que lo vincula con la iglesia ortodoxa etíope). Según esta religión, Jesucristo tenía que volver a la vida reencarnado (casualmente) en Haile Selassie I ( Rey número 225 de la estirpe del Rey David). Tafari  Makonnen era príncipe (“Ras”) antes de convertirse en Rey de Etiopía  y reinar con el nombre de Haile Selassie I. De ahí viene el nombre de Ras-tafari (príncipe Tafari Makonen). Por cierto, no era el primero en la línea de sucesión, pero sus hermanos tuvieron oportunos accidentes fatales. Lo cierto es que para los  jamaicanos pobres saberse emparentados con la tribu de Judah, descendiente de la Reina de Saba, era una perspectiva más esperanzadora que estar sometidos a los británicos. Parece que, inicialmente, sus pelos rizados (dreadlocks) son un intento de imitación de las imágenes de los guerreros tribales africanos. Posteriormente se instauró como norma que un rastafari no debía nunca cortarse el pelo (aunque estaba dispensado en circunstancias muy concretas). La marihuana (Kaya, Kanja, ganja, herb,…) era para ellos un regalo de Dios (Jah) que les permitía la comunión con él. Esto puede parecer una chorrada, pero, vista desde fuera, cualquier religión está repleta de incoherencias y dogmas sinsentido, que tal vez tuvieron sentido en sus inicios, pero que hoy en día se continúan simplemente por el “principio de la inercia”. Y, desde luego, no faltan fanáticos ansiosos por matar y/o morir por estos dogmas.

Antes de pasar a hablar de la relación de Bob Marley  con la política de la Isla, os pongo  ‘Concrete jungle’, una de mis favoritas.

http://youtu.be/r7qZmePYfUk


Segunda parte:  “Cuando los conciertos no son sólo música”

Bob Marley acabó diciendo una frase no tan conocida como otras suyas: “Nunca dejes que un político te haga un favor porque querrá controlarte para siempre”.

La situación política en Jamaica en los 70’s era complicada. Dos candidatos se disputaban el pastel. Por una parte, estaba el conservador Edward Seaga, apoyado por la CIA. Por otra, el socialista Micheal Manley que tenía entre otras ideas, nacionalizar las exportaciones jamaicanas. Independientemente de su ideología, ambos tenían algo en común…eran políticos.

Manley (Primer Ministro en aquel entonces) vió claro que para ganarse a las masas, sin las cuales no podía vencer las elecciones, podía usar el tirón de la música de Bob Marley. Con este fin, promovió un concierto gratuito para todo el pueblo que tendría lugar el 5 de Diciembre de 1976. Se llamaría “Smile Jamaica” (como una canción de Bob). Dicen que Marley no quería que se politizara ese concierto, pero la realidad es que Micheal Manley pretendía usarlo para anunciar la convocatoria de elecciones.

Un mes antes, Bob Marley recibió varias amenazas de muerte para que no participara en él. El 3 de Diciembre, siete pistoleros entraron en los estudios donde ensayaba y dispararon contra él, su mujer Rita y su manager. Una bala le rozó el pecho y otra le impactó en el brazo. A Rita le hirieron leve en la cabeza y su manager se llevó la pero parte, aunque no murió. Dos días después Marley (con el brazo en cabestrillo) and the Wailers (excepto Aston Barret) actuaron ante 85000 personas en el concierto previsto.

Tras esta movida, Marley decidió exiliarse a Londres y durante 18 meses no pisar suelo jamaicano. Durante este período, la situación en Kingston se fue volviendo insostenible, con una guerra no declarada entre ambas facciones políticas. Serán tres pistoleros, que controlan la calle y que trabajan para uno u otro de los políticos, los que (desde la misma cárcel en que están encerrados) propondrán una tregua y un acto de reconciliación entre las partes. La idea será hacer un concierto multitudinario de reggae, con muchos de los artistas jamaicanos más destacados y en el que se escenificará la reconciliación entre ambos políticos.

Para este concierto se le propuso a Marley su regreso del exilio. Son varias las leyendas urbanas alrededor de este concierto. Lo cierto es que, con sus luces y sus sombras, el concierto “One Love Peace” fue uno de los más emblemáticos de Marley. Se le ha llamado el Woodstock del tercer mundo. Actuaron diferentes cantantes emblemáticos del momento.

Pero el clímax del concierto se alcanza durante la actuación de Marley cantando “Jammin”, mientras improvisa, sobre la base rítmica de la canción, estas palabras: “Just let me tell you something (yeah), to make everything come true, we gotta be together. (Yeah, yeah, yeah) and through the spirit of the Most High, His Imperial Majesty Emperor  Haile Selassie I  we’re inviting a few leading people of the slaves to shake hands. . . To show the people that you love them right, to show the people that you gonna unite, show the people that you’re over bright, show the people that everything is all right. Watch, watch, watch, what you’re doing, because I wanna send a message right out there. I mean, I’m not so good at talking but I hope you understand what I’m trying to say. Well, I’m trying to say, could we have, could we have, up here on stage here the presence of Mr. Michael Manley and Mr. Edward Seaga. I just want to shake hands and show the people that we’re gonna make it right, we’re gonna unite, we’re gonna make it right, we’ve got to unite . The moon is right over my head, and I give my love instead. The moon was right above my head, and I give my love instead.”

Instantes después, con los dos políticos en el escenario, Marley levanta las manos de ambos unidas por una de las suyas mientras extiende delante la otra, en una de las imágenes que quedan congeladas en la memoria de un pueblo.

Os pongo el link de este momento, aguantad tres minutos de mala calidad de video y sonido mientras disfrutáis de Marley en directo ( que si no lo habéis visto nunca es necesario y si lo habéis visto antes, imprescindible ). Tampoco tiene desperdicio la hipocresía de las caras de los dos políticos mientras Marley se vacía en el escenario.

Lo triste de todo esto es que no sirvió para nada. Siguió la violencia, la confrontación y los dos políticos no volvieron a darse la mano hasta el funeral de Marley.

http://youtu.be/xJHD0dYX5pw?list=RDxJHD0dYX5pw


Epílogo: “Música, pero siempre con mensaje”.

No voy a contaros nada de conceptos musicales, principalmente porque no tengo formación musical y ya me odiáis por el tostón que os estoy dando. Pero, básicamente, Marley es conocido mundialmente por cuatro años de su discografía, cuando se lo llevaba currando y mucho, desde veinte años antes. La tópica y típica imagen del rasta emporrado que pasa de todo es un estereotipo que no tiene nada que ver con la realidad musical de Marley. Como artista, Marley se impregna de los ritmos jamaicanos previos y desde ellos crea un estilo propio, que evolucionará a lo largo de los años. Cuentan que mucho antes de la fama, ya hace que los Wailers ensayen una y otra vez buscando la perfección. Es decir, no precisamente están todos los días en el porche de su casa fumando hierba y viendo el atardecer…

El reconocimiento internacional de Marley coincide con la explosión del punk. Punk, ska y reggae están íntimamente  relacionados musical e ideológicamente. Se puede ver la influencia del reggae en algunas bandas míticas del punk, como, por ejemplo, The Clash. De hecho, se cuenta que “Police & Thieves” de The Clash inspiró el “Punky Reggae Party”, en la que capta el espíritu londinense de esa época. Marley hace un guiño al punk en una de esas estrofas cuando nombra a varios grupos de punk y reggae,

“I’m saying, The Wailers will be there
The Damned, The Jam, The Clash,
Maytals
will be there

Dr. Feelgood too, ooh” (Punky Reggae Party)

Se puede leer mucho sobre su música, pero prefiero contaros cuatro cosas sobre el mensaje. Personalmente lo simplifico en dos vertientes: Positivismo vital (atrévete a vivir) y  lucha contra la injusticia ¿Qué mejor forma de verlo que citando alguna frase de sus canciones?


Singin’: “Don’t worry about a thing,
‘Cause every little thing gonna be all right!” (three little birds)


 

Sun is shining, the weather is sweet
Make you want to move your dancing feet
To the rescue, here i am (sun is shining) 


Life is one big road with lots of signs,
So when you riding through the ruts, don’t you complicate your mind:
Flee from hate, mischief and jealousy!
Don’t bury your thoughts; put your vision to reality, yeah!
Wake up and live (wake up and live)


Preacher man, don’t tell me, Heaven is under the earth
I know you don’t know, what life is really worth
It’s not all that glitter is gold, half the story has never been told
And now you see the light, 

you stand up for your rightGet up, stand up, stand up for your rights

Get up, stand up, don’t give up the fight (Get up stand up)


Slave driver, the table is turn;

Catch a fire, so you can get burn, now. (Slave driver)


 

Them belly full, but we hungry;
A hungry mob is a angry mob.
(Them belly fully)


 

“If you are a big tree, we are a small axe sharpened to cut you down” (Small axe)


 

Y ya para terminar, os dejo una canción, mi preferida. Siempre que hacen un homenaje a Marley acaban poniendo “Redemption Song”, que, por ser la última que compuso, cuando ya sabía que traspasaba, tiene significado y es muy adecuada. Por eso… ni de coña os la pongo. Yo creo que lo que define a una persona no es su acto final (por importante y trascendente que sea). Generalmente, te define lo que haces por el camino. Por eso, para mí, el mensaje reivindicativo de Marley se plasma, como en ninguna otra, en esta canción. Curiosamente, la letra no es suya. Es, palabra por palabra, el discurso que pronuncia Haile Selassie I ante la ONU en 1963 (por segunda vez, el mismo discurso, porque 30 años antes no le habían hecho ni caso). Selassie pudo ser lo que fuera, pero estas palabras son dignas de una canción de Bob Marley. Con todos vosotr@s: War

“Until the philosophy which holds one race superior

And another Inferior is finally

And permanently Discredited And abandoned –

Everywhere is war –

Me say war.

That until there is no longer

First class and second class citizens of any nation

Until the colour of a man’s skin

Is of no more significance than the colour of his eyes –

Me say war.

That until the basic human rights

Are equally guaranteed to all,

Without regard to race –

Dis a war.

That until that day

The dream of lasting peace,

World citizenship

Rule of international morality

Will remain in but a fleeting illusion to be pursued,

But never attained –

Now everywhere is war – war.

(…)

War in the east, War in the west,

War up north, War down south –

War – war –

Rumours of war.

And until that day, The African continent

Will not know peace,

We Africans will fight – we find it necessary –

And we know we shall win

As we are confident

In the victory

Of good over evil”.

http://youtu.be/vPZydAotVOY

Como no quiero parecer tan pesado como soy, lo dejo aquí. Esto nunca ha pretendido ser más de cuatro pinceladas imprecisas y, sin duda, insuficientes. Si de verdad estáis interesados en conocer esta historia, os recomiendo el libro “Positive vibration” de Carlos Monty. (editorial La Máscara).

Publicado en Casi_en_serio | Deja un comentario

Malvas y romero

Podría haber nacido con el don del conformismo, el de la falta de conciencia o el del melasudatodo, pero no. Mi don, que es una de mis maldiciones, es recordar fechas de cumpleaños. Es absurdo e inútil, de acuerdo, pero yo no lo he elegido. No importa la fecha que me digas, la recordaré. Si es la de alguien especial: 6 de febrero (Bob Marley), 2 de Enero, 6 de Abril, 22 de Junio… se me quedará marcada a fuego. Con el tiempo he aprendido a simular que algunas ya no las recuerdo, porque, de lo contrario, mi vida sería como el santoral de los cumples. Sin embargo, hoy es una de esas fechas que me alegra recordar: Julia habría cumplido 104 años. Ni uno menos. Por eso he elegido precisamente este día para invitaros a visitar uno de los rincones de mi casa; el menos fotogénico  pero el más emotivo.

 

El patio de mis memorias

 

No es espectacular, ni tiene estética japonesa, no te deja asombrado y, desde luego, no te produce envidia al verlo. Cuando bajo de casa por la escalera de la terraza, tras el último escalón, lo que me encuentro es cemento. Las líneas pintadas en el suelo me incitan a jugarme un triple que el aro de baloncesto siempre desvía hacia la jardinera. Me tocará correr si no quiero que destroce algunas de las flores que, cuidadosamente, ha plantado mi madre. Junto a la jardinera, dominando todo el patio, reconozco el sauce, que creció ocupando el hueco donde el frondoso albaricoquero vivía. Al otro lado, casi al principio de la escalera, está el peral y, junto a él, el tronco cortado del cerezo, guardián y verdugo, a golpe de raíz, de la piscina, antigua y con grietas, que vivió muchos veranos felices cuando se llenaba de flotadores y de vida. Ahora sólo pierde agua y recuerdos. Tras la piscina crecían algunos preciosos pinos (se nota mi debilidad hacia estos árboles). Pero casi todos fueron abatidos por el tiempo o por Iberdrola. Si bajo unos escalones de tierra y rodeno, me encontraré un terreno en el que sólo unos romeros y un grupo de cuidadas malvas desafían el reinado de las malas hierbas, contra las que mi padre, envuelto en su faja lumbar, se pelea año tras año, para acabar siempre contando la misma historia: “Está así a pesar de la paliza que me pegué y a causa de la cual no pude andar mis quince kilómetros diarios durante más de tres días”. No debo olvidarme de la parte más importante, el paellero, donde mi madre hace unas paellas mejor que insuperables. Tanto, que incluso Eva, por una vez, no llega tarde a comer. Quizás mi descripción no os evoque el Jardín de las Delicias, ya que se trata de un sitio real y ha sido el escenario de algunos de los recuerdos más felices de mi vida y, cuando se trata de recuerdos, es inevitable que todo se tiña de melancolía y de luz. De esa luz diferente, mágica, en la que todo resplandece sin que ningún color sea llamativo. Que es intensa pero no ciega. Es potente aunque no calienta. La luz que hace que todos los recuerdos me hagan esbozar una sonrisa pese a la melancolía implícita en el acto de recordar. Si, bajo esa luz, saliera y caminara por el patio,  me cruzaría, sin ninguna duda, con mi tío Paquito. Le contaría que le estoy guardando el sitio en Mestalla y que sí, que tenemos pendiente un partidito de fútbol, porque aún añoro el último que jugamos y eso fue hace más de treinta años. Macarena vendría enseguida, moviendo la cola y con una botella de plástico requetemordida, para que se la lanzara. Tal vez, de entrada, se haría un poco la ofendida, porque siempre me ha echado en cara que jugara poco con ella. Porque siempre jugué menos de lo mucho que se merecía. Pero no dudo que, como siempre, me acabaría perdonando en cuanto nos persiguiéramos alrededor de la piscina. Malvas y romero. Y, por supuesto, la Sra. Julia me diría que hace mucho que no le tomo la tensión (como te extraño cada vez que huelo a castañas asadas, puñetera). Me reñiría por todo lo que no he hecho como ella me habría aconsejado. Pero es que, yaya, durante una temporada estuve algo perdido. Y no soy el único. Si estás leyendo esto, mamá, deja de llorar y coge el pañuelo. O mejor, revienta a llorar y vuelve de una puta vez del planeta al que te fuiste, porque cada vez me cuesta más comunicarme con él; comunicarme contigo.

 

Después de este idílico patio, cualquiera tiene ganas de entrar y conocer mi casa. Ja.

 

Nueva web de fotografía:

http://sergiogalanphoto.com/

Publicado en Lo + leído, Mis recuerdos | Deja un comentario

Un deseo

Luna creciente 25 Enero 2015

Me baño en la tibia noche del Solsticio de Verano. El sonido de las olas me incita a adentrarme en la oscuridad. “Cinc voltes per setmana m’enamore del teu peu esquerre i veig com ens cau el cel damunt i, amb el dit del mig, l’aguante i el tire cap amunt ”. Pies desnudos y  vaqueros arremangados que se empapan de agua, sal y hechizo.  “Sóc l’últim passatger a l’andana dels teus ulls”. Cierro los ojos por completo para poder ver con claridad. “Soltaves poesia en totes les mirades”. Algunas puertas sólo se abren cuando cierras otras. El pasado es irrepetible. Simplemente cambia y nunca vuelve de la misma forma. Sólo existe el hoy y tal vez el mañana. “Escolta, la vida s’escapa i jo volia, volia, volia  renàixer les cendres del temps, hipnotitzar-te, empanar-te en saliva, menjar-te baix d’un taronger”. Me concentro en un deseo. La luna espera, paciente. Me pide que se lo susurre al oído. Lo tengo en la punta de la lengua. “A la punta de la llengua tenia un tros de Venus que m’ixia de la boca cada volta que l’obria.” Mientras, una canción resuena de fondo en la playa: “ Quan isc a buscar l’alegria, no sé perquè acabe sempre en el teu carrer. Allí sent una melodia… Arrap de canyamel, carícia d’esbarzers.”

(Totes les frases en cursiva pertanyen a “La Gossa Sorda”, la majoria a “Esbarzers”)

 

Publicado en Relatos | Deja un comentario

Mi receta para 2015

Esta es mi receta para 2015. Es un guiso muy básico, ya que soy de los que piensa  que en la sencillez brilla la elegancia natural. Os deseo que encontréis todos los ingredientes a lo largo del año y podáis cocinarlos en la justa medida, siempre a vuestro gusto, por supuesto.:

La base del plato es Salud. Disponer de ella es fundamentalmente una cuestión de suerte. Si no os queda en casa es difícil encontrarla en el mercado. En estas fechas está prácticamente agotada en todos los sitios. En ese caso, poned en su lugar una base de fuerza interior para resistir hasta que os la devuelvan. No os lo he dicho, pero esta receta no sólo es cocina. Es, además, un hechizo.  Así pues, removed la base a fuego lento y recitad: “Vive y resiste”.

Si hay un ingrediente difícil de conseguir es Felicidad. No porque no exista, sino porque es complicada de reconocer. Puedes tenerla en la estantería y no reparar en ella. Las pocas personas que conozco que la muestran de forma continua se caracterizan por cierta simpleza interior. Por tanto, a menos que seáis un percebe, no esperéis encontrar suficiente cantidad para que llene el plato por ella misma. La buena noticia es que unos pequeños toques de Felicidad hacen que el plato funcione, incluso si le falta alguno de los otros ingredientes. Arrojad, pues, tres pizquitas y entonad: “Me quiero”.

Amor es el alma de este plato. Todo lo demás le da cuerpo, pero el Amor le da sabor. No vale un amor cualquiera, tiene que ser ese amor. Si tenéis en casa, no lo gastéis todo en un solo año. Si no tenéis, no lo busquéis, él os encontrará. Añadid tres cucharadas soperas y decidle mirándole a los ojos:“Te amo”.

El Sexo es el condimento por excelencia. Sin él, esta receta funciona, pero, lo admito, queda un poco sosa. Eso sí, en mis recetas recomiendo que echéis sexo del bueno y no la chapuza autocomplaciente y rutinaria a la que habéis acostumbrado a vuestros comensales. Venga, destapad el tarrito de las esencias y echad un poco (tampoco os paséis, que os conozco) y, mientras, susurradle al oído: “Te deseo”.

En último lugar, pero no menos importante: Todo lo anterior debe estar espolvoreado de Valentía. Para luchar por lo que queréis. Para que cambiéis lo que no os gusta. Para que seáis desobedientes ante todo lo que insulte vuestra conciencia. Este encantamiento se completa gritando. Gritando bien alto:“No!!”, la palabra más difícil de aprender del mundo, sea cual sea el idioma.

Publicado en Relatos | Deja un comentario

Crick, crick,…crack.

Somaroya, Noruega. Nov.2014

Somaroya, Noruega.

Presiento todo un segundo antes de que ocurra. En cuanto oigo el crujido ya sé lo que viene a continuación. Si estás en medio de un lago helado y oyes como se resquebraja el hielo de debajo, tienes dos opciones, salir corriendo o quedarte muy quieto. Elijo la segunda. Decido que si apenas respiro ganaré algo de tiempo para pensar. Nada importa. Al final el hielo siempre se abre y te acabas cayendo al agua helada de la sorpresa. Aunque comprendes lo que te pasa, es difícil reaccionar y sólo puedes dejarte llevar, en caída libre, hacia el oscuro fondo, mientras miras hacia arriba y ves como la luz que señala la salida se aleja de forma irremediable.

Parece que esté relatando un sueño pero, en realidad, estoy contando como empecé el año que ahora termina.

Estar abajo no es fácil, aunque tiene su parte positiva. Siempre que no te ahogues.

Tu perspectiva del mundo cambia y te obliga a hacerte nuevas preguntas o a volver a plantearte antiguas. La típica.: ¿Por qué a mí? Y por qué no. Intuyo que la vida no premia y castiga en función de lo que mereces. Simplemente pasa. Haz lo que debas tan sólo porque te ayude a hacer las paces con tu conciencia. Porque es el único premio que vas a tener. Y es un gran premio, por cierto.

Antes de la siguiente pregunta te apremia la necesidad de respirar. Tranquilo. Se puede respirar bajo el agua.

¿Hacia dónde me dirijo? Parece obvio que hacia arriba. No lo es tanto. El pasado, la inseguridad y el miedo te lastran. No hay impulso lo bastante fuerte para hacerte subir. Por eso, antes o después, acabas comprendiendo que debes desprenderte de todo. Te desnudas. Primero la ropa y luego el alma. Sorprendentemente, tus ojos se van adaptando a la hermosa penumbra del fondo. Pero sobre todo disfrutas el silencio. Porque, después de mucho tiempo, es fantástico reconocer el eco de tu voz. Y, en ese momento, empiezas a flotar.

Siempre he pensado que vivimos en una gigante rueda de hámster. Hay situaciones que te fuerzan a detenerte y mirar a tu alrededor. La vida es muy corta y está llena de cosas demasiado interesantes como para perder el tiempo malviviendo la vida que se supone que debemos vivir, en lugar de intentar alcanzar la que realmente deseamos. Hoy, estoy convencido de que la mayor parte de los sueños son alcanzables. Tan sólo nos damos excusas para no intentarlos. Pasamos el tiempo fabricando cortinas de humo que disimulen nuestra cómoda indolente pasividad. Si quieres algo, hazlo. Si no te atreves, acéptalo y disfruta de la realidad con la que te conformas. Si te gusta tu vida, respira cada segundo, incluso los malos, puesto que éstos existen para que reconozcas los buenos. Si no te gusta, empieza a hacer cosas para cambiarla. Paso a paso. Pero sin pararte. Y desde luego, duda. Si te atreves. Porque hay preguntas que llevan las respuestas implícitas. Respuestas que te cambian la vida.

Todo esto reverbera en mi cabeza mientras camino por la calle contra la marea de gente. Me pasan dos cosas extrañas últimamente. En mi casa, los relojes de pared se paran. Cambio las pilas y duran dos días. Cambio de reloj y ocurre lo mismo. Cambio el sitio y…se siguen deteniendo. Ninguno funciona. Al principio me hizo gracia; metafóricamente, he hecho un alto en mi camino. Se lo cuento a Eva y me pregunta en qué hora se paran. Me río. No me he fijado. Pero los he abandonado a su suerte en las doce en punto. La otra cosa rara no es nueva. Siempre que ando en una multitud acabo yendo en el sentido opuesto de la mayoría. Otra metáfora. El caso es que nado entre las multitudes y, por un segundo, me siento un espectro. Observo a todos y nadie repara en mí. Me encanta. Una señora impacta mi hombro, pero sigue como si nada. Y siento, que, después de todo, no me arrepiento de ser yo. Especialmente porque significa no ser ellos.

Aprovecho el día que me ha despertado para hacerme una especie de examen de fin de año. Desde que me levanté supe que iba a ser un día de mierda. Me paso toda la mañana intentando encerrar esas malas sensaciones en el armario de la basura difícil de reciclar. Pero está tan lleno, que hasta media tarde no consigo pensar en otras cosas. Así que me sumerjo en la vorágine navideña, sin rumbo y con la mente perdida gracias a la música. Porque últimamente vivo la vida con banda sonora. Lo cierto es que sin ella no podría seguir. Hay quien se refugia en el alcohol o en las drogas. Yo soy un adicto a la música, y no pienso quitarme. Y no. No lo intentes. Si no eres uno de los nuestros no lo puedes entender.

Para mí las Navidades son la ITV de las familias. La Administración te obliga a celebrarla una vez al año para sacarte dinero y para que veas que tu familia no es perfecta. Porque siempre te falta o te sobra alguien. Y, aunque participo porque soy fácilmente sobornable por la cocina de mi madre, en realidad, le doy más significado al Solsticio de Invierno. Sin rituales ni chorradas. Simplemente me sirve para reflexionar sobre el ciclo que se cierra y el nuevo que empieza. Esta interpretación se acerca más a la tradición inicial pagana que celebraba la muerte y renacimiento del Sol.

Lo que creo que he aprendido este año me hace pensar que la vida es más fácil de lo que parece. Quizás somos nosotros mismos quienes la hacemos complicada. Tal vez la clave sea, por una parte, encontrar un camino que transite por más sitios alegres que tristes y por otra, la actitud y la compañía con la que recorras ese camino. Esto no significa que tenga claro el camino, ni toda la compañía. Este año he vislumbrado la actitud. Por eso estoy, ahora mismo, parado a un lado de la carretera, mirando el mapa y decidiendo la ruta a seguir.

Mo'orea. Polinesia Francesa.

Mo’orea. Polinesia Francesa.

Publicado en Relatos | Deja un comentario

November 25th: International Day for the Elimination of Violence against Women

“ En la selva del Alto Paraná, las mariposas más lindas se salvan exhibiéndose. Despliegan sus alas negras, alegradas a pinceladas rojas o amarillas, y de flor en flor aletean sin la menor preocupación. Al cabo de miles y miles de años de experiencia, sus enemigos han aprendido que esas mariposas contienen veneno. Las arañas, las avispas, las lagartijas, las moscas y los murciélagos miran de lejos, a prudente distancia.

El 25 de noviembre de 1960, tres militantes contra la dictadura del generalísimo Trujillo fueron apaleadas y arrojadas a un abismo en la República Dominicana. Eran las hermanas Mirabal. Eran las más lindas, las llamaban mariposas.

En su memoria, en memoria de su belleza incomible, hoy es el Día mundial contra la violencia doméstica. O sea: contra la violencia de los trujillitos que ejercen la dictadura dentro de cada casa.

Eduardo Galeano  (en Los hijos de los días).”

En el grupo de fotografía social “A Vision Of” hemos querido unirnos a este día con una entrada que podéis ver en este enlace:

In our team of social photography we joined to the celebration of this important day. Follow the link

https://avisionof.wordpress.com/2014/11/24/envuestrapiel/

Publicado en Post-it | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

El Círculo Polar

Si algo tiene el Círculo Polar Ártico es ganas de nevar. Me encanta ver nevar. Yo soy sol. Soy calor, brisa de mar, tomillo, aroma de pino a mediodía tostado por el sol del verano, romero frotado en las manos, el mismo pino bajo la luna, en la fresca noche serrana. Soy tomillo, matorrales, tierra seca y piedra caliza. Soy mediterráneo, como la canción de Serrat. Pero no tengo cultura de nieve. Nunca he esquiado. Ningún reproche. Simplemente preferí quebrarme las rodillas jugando al fútbol. Por eso tengo una deuda de nieve.

Cuando piso Tromsø me defrauda la desnudez de la tierra. Al segundo día empieza a nevar como si no hubiera un mañana y despierta en mí el entusiasmo del niño que apenas conoció la nieve. Desde la habitación observo fascinado la lluvia de plumas que va cubriendo todo, de forma lenta e implacable. No aguanto más y salgo con la cámara a que la nieve me regale su posado. Me muestra su mejor perfil. También hago un robado. Está fumando, fuera, a la entrada del hotel. Mi presencia rescata su mirada perdida y hablamos unos minutos. Viene de Arabia Saudí y nunca antes la había visto en directo. El desierto y el mediterráneo bajo el cielo polar, pienso. Le dejo disfrutar del silencio blanco.

_D618544

Me gusta fijarme en la forma de ser de la gente de los países que me acogen. También estudio sus rasgos y decido sobre la belleza de sus gentes. Vale, puede padecer superficial. Pero a mí me atrae. Saco conclusiones terriblemente sesgadas. Con los pocos nativos que llego a conocer todo se basa en una intuición más que en una opinión racional. Pero yo soy muy de intuiciones. Y los noruegos me han gustado.

Nota: En mis estudios de simpatía excluyo siempre a personal de aeropuerto y en especial de controles de inmigración. Como dice Javier Reverte, son una raza especial. En todos los países suelen poner a los malfollados.

Con un clima así aceptas que puedan ser secos y estirados. Pero os cuento una anécdota. Estamos recién aterrizados y ya se percibe actividad de auroras, pese a las luces de la ciudad. Conforme nos alejamos se va formando una aurora con buena definición. En el primer rincón de la carretera nos bajamos del coche y sacamos trípodes y cámaras con frenesí. Hacemos unas fotos desastrosas, debido a la mala localización, de una aurora maravillosa. A los cinco minutos de estar allí, en medio de las montañas y a la medianoche de un martes, para un coche y baja un hombre. Se vislumbra la silueta de dos niños pequeños dentro del coche. Se dirige a nosotros y nos dice que unos pocos kilómetros más adelante hay un sitio, sin luces, en el que podemos ver la aurora y todo el valle. Que le sabe mal que, ya que venimos de tan lejos, no podamos hacer buenas fotos de la aurora. Me sorprende por dos motivos. Por una parte, por el hecho de empatizar con nosotros en una hora y circunstancias tan poco propicias. Por otro lado, porque llegue a la conclusión de que somos de lejos (mi abundante melena rubia y mis ojos azules podrían pasar por nórdicos…).

Lo cierto es que las auroras que vimos el resto del viaje no fueron de la exuberancia de la de esa primera noche. Fueron caprichosas como sólo ellas saben serlo. Son diosas que te prueban constantemente. Te exigen. Se exhiben y se desvanecen. Son una femme fatal. En este viaje hemos sido merecedores de que nos seduzcan pero no se han entregado de forma incondicional. Creo que se debe a que íbamos a verlas. En Agosto tenía otros motivos y me amaron sin condiciones, noche sí noche no, durante horas, hasta dejarme exhausto en el saco de dormir. En el fondo, las auroras son como casi todo en la vida. Tienen su momento. A veces no se presenta. Cuando se presenta lo tienes que aprovechar o, simplemente, pasa. Por fortuna, otras veces da una segunda oportunidad, pero no es frecuente. Moraleja: Vive el momento, lo que te ofrezca, porque el ahora es lo que existe y si pasa, pues… disfruta el siguiente momento que algo te aportará, tal vez una nevada escandalosamente hermosa.

Os pongo tres fotos, dos de ellas con un ruido impresentable (ISO alto, 25000), pero que captan los momentos que buscaba congelar (nunca mejor dicho). La del coche esta hecha a ¼ de segundo. Esto permite hacerse una idea de la intensidad de la nevada. Dentro del coche estaban Vicen, Araceli, Xavi, Alfons y Quim. Fuera, un insensato.

_D618581

_D618503

Publicado en travel stories | Deja un comentario

Las huellas digitales

milkygroen

Cuando la naturaleza le regala a tus ojos algo tan hermoso, sólo se me ocurre corresponderle con unas palabras casi tan bellas:

– Las huellas digitales (Eduardo Galeano, El libro de los abrazos) –

“Yo nací y crecí bajo las estrellas de la Cruz del Sur. Vaya donde vaya, ellas me persiguen. Bajo la cruz del sur, cruz de fulgores, yo voy viviendo las estaciones de mi suerte.

No tengo ningún dios. Si lo tuviera, le pediría que no me deje llegar a la muerte: no todavía. Mucho me falta andar. Hay lunas a las que todavía no ladré y soles en los que todavía no me incendié. Todavía no me sumergí en todos los mares de este mundo, que dicen que son siete, ni en todos los ríos del Paraíso, que dicen que son cuatro.

En Montevideo hay un niño que explica:

– Yo no quiero morirme nunca, porque quiero jugar siempre.”

Publicado en Post-it | Etiquetado , , , | 2 comentarios

Invulnerable

No es cierto que el miedo sea ilimitado. Cuando te rompen, por dentro, en lo más profundo, los temores mueren. Si te quedas inmóvil, te desvaneces. Pero si cruzas la línea, entonces, eres invulnerable.

 

“Apagaste la calidez de mi mirada con tus gélidos insultos. Despreciaste la suavidad de mi piel con la aspereza de tus golpes. Sofocaste mis ilusiones con la mordaza del pánico. Hoy te digo que, en mí, ya sólo puedes encontrar la frialdad del acero.”

 

Publicado en Post-it | Deja un comentario

Agua

Camino a Qaleraliq

El glaciar Qaleraliq nos llama. Nos invita a conocer su morada. Con respeto reverente nos dirigimos hacia él. La zodiac zigzaguea sorteando trozos de hielo flotante. Se percibe un extraño crujido conforme surcamos el fiordo. Asumo que son los descartes de hielo desgajados del iceberg. Mi tocayo, el español más argentino que conozco, me saca de mi error: “Es el invierno, que ya llega y que empieza a helar la mar. En unos días ya no se podrá ni navegar”. Cuando caminamos sobre el glaciar me maravillo al sentir el extraño y chirriante quejido de los crampones sobre el vidrio. Cuando a la vuelta las nubes imponen una oscura amenaza sobre nosotros me invade una realidad. Todo cuanto me rodea es, simultáneamente en sus diferentes estados, agua.
qualeraliq Fletanes

La vida es agua. Agua y matices. Matices que marcan grandes diferencias. Aunque la gran diferencia, vivir o morir, la marca su ausencia.

Crecimos bombardeados con imágenes de niños africanos muriendo de sed y de hambre mientras nosotros cenábamos. Lo que, inicialmente, tal vez intentaba sensibilizarnos sobre la sequía y la hambruna en el tercer mundo consiguió el efecto contrario. Nos inmunizaron. Anestesiaron nuestra empatía y, lo que es peor, nosotros se lo permitimos.

Nacho me contaba anoche que él no hace fotos porque cuando ve algo que merece ser retratado prefiere no romper la magia del momento e intenta retenerlo en la memoria. Lo entiendo. Yo, simplemente, reacciono de otra manera. También intento captar esa magia para siempre, pero con la cámara. Pocas veces lo consigo. Pero cuando logro que una foto transmita la sensación que me produce algo que estoy viendo, me siento completo. No suele ser una foto con muchos “me gusta”. Es una satisfacción íntima y que no necesita de reconocimientos. Con todo, hay ocasiones en que la situación es tan especial, que, como Nacho, no puedo mancillar el momento. Algunas de mis mejores fotos son las que he no hecho. Por paradójico que resulte. Una de ellas es la que os voy a no enseñar dentro de un momento. Fue el momento en que descubrí el significado de la palabra sed.

Los Hadzabe son una etnia que habita actualmente en el norte de Tanzania, en los alrededores del Lago Eyasi. Es característico su lenguaje mediante chasquidos que delata su origen bosquimano. Son cazadores-recolectores principalmente. Viven en un sitio desolador. La mitad del año amenazado de sequía y la otra mitad por inundaciones. Habitan este infierno no por gusto. Provienen de sitios más confortables. Pero el argumento de la violencia de otras etnias los convenció para que se mudaran. Cuando los conocí, en 2009, padecían una época de sequía. El lago estaba seco. Por completo. La tierra mostraba el cuarteado típico del telediario. En esta llanura polvorienta, para beber, exprimían raíces bulbosas que arrancaban de las entrañas de la tierra. Gota a gota, el agua fluía lentamente, densa, arrastrando el polvo de sus dedos hasta acabar sobre sus lenguas acartonadas, sin nunca llegar a paliar con plenitud la sed.

Unos cuantos viajeros pasamos un par de días en la zona y pudimos acompañar a un grupo de Hadzabe en una partida de caza. No cazaban leones, ni elefantes ni rinocerontes. Es menos romántico. Cazaban roedores, pajarillos y si tenían mucha suerte, algún antílope. Uno de los compañeros llevaba en un lateral de la mochila una botella transparente de agua, grande y casi llena. No éramos conscientes de la obscenidad que esto suponía en un mundo de polvo. Cuando uno de los cazadores la detectó se detuvo. Su rostro manifestaba turbación y deseo. Con un gesto señaló la botella. Mi compañero se la ofreció. Nunca he visto a nadie engullir con tanta ansia, rapidez y satisfacción una botella casi entera. Hasta la última gota. Yo llevaba la cámara en la mano. Pero me quedé paralizado. Maravillado. Ojiplático. Sólo pude reaccionar con una amplia sonrisa.

Antes y después sí que había realizado algunas fotos de los Hadzabe. Os muestro alguna.

Hadzabe 1

Hadzabe 2

hadzabe 3

Recientemente entrevistaron en la tele a un grupo de inmigrantes subsaharianos que vivían en las calles. Les preguntaban hasta qué punto había mejorado su calidad de vida respecto a sus países originales, puesto que en España eran unos sin techo. Comentaron, entre otras cosas, que aquí, para beber agua, bastaba con ir a la fuente y pulsar. En sus países debían recorrer todos los días varios kilómetros, repletos de peligros, para llenar bidones de un agua insalubre.

Ir a por agua es trabajo de niños.

                 Esta foto se tomó en una carretera camino de Kampala, Uganda.

6 niña Uganda agua

Recién llegado de Tanzania pensaba en ellos y en otros como ellos, cada vez que tiraba de la cadena. Hoy, me sumerjo en el torrente de la ducha. Cierro los ojos mientras el agua, tibia, fluye lamiéndome las mejillas. Percibo el salto impetuoso desde la  nariz hacia el vacío y como se estrella contra el  pecho, para empezar a deslizarse y formar torbellino en el ombligo, donde se entretiene lo justo antes de descender dividiéndose suavemente entre los muslos. Allí, cual serpiente, se abraza y se retuerce, escurriéndose a lo largo de cada una de las piernas. Encuentro y me recreo en las ardientes caricias sobre la cabeza, el cuello, los hombros… invoco el sortilegio que desate los nudos con los que el estrés ha amarrado mi espalda hoy, ayer, siempre. Inhalo el vaho de aroma a mandarina y entreabro los ojos para despedirla mientras conforma espirales de espuma anaranjada justo antes de penetrar en el submundo de la oscuridad. En esos minutos de higiene, gozo y disfrute, lo admito, me olvido de todo. Inclusive de los Hadzabe. Por eso, de vez en cuando, es bueno que escriba a cerca de ellos y repase sus fotos. Para recordarlos. Para recordarme.

Gota ducha

El agua está presente en cada rincón de nuestro mundo, de nuestro yo. Incluso en la buhardilla de los sentimientos. Por eso, para mí, resulta natural entender las emociones como corrientes de agua. Mi ánimo fluctúa como las mareas, con el momento del día y según la fase de la luna. Entiendo el amor de tres formas. Y me refiero al amor de amante, no al de amigo, ni al de madre.

El primer tipo de amor es una lluvia fina, suave pero persistente. Sales de casa a comprar, a pasear, al trabajo y, de repente, esa lluvia inesperada empieza a envolverte. No le das más importancia. Ni siquiera te proteges porque estás seguro de que a ti no puede empaparte. Cuando te das cuenta estás calado hasta los huesos. Éste es el tipo de amor que casi todos hemos conocido.

Hay un segundo. Que es un tsunami. Súbito e imparable. Te encuentre donde te encuentre, te barre. Te eleva hasta el cielo para dejarte caer de golpe y estamparte contra el duro suelo de la realidad. Es terrible porque te destroza como persona además de arrasar todo tu entorno. Cuando acaba, si no te ha ahogado, deja una versión magullada e insegura de ti y un solar lleno de escombros en lo que fue tu vida. La simple fortuna es quien decide que no se te cruce un amor de este tipo.

Finalmente, hay otra forma. Te asomas por la ventana, tras la cortina entreabierta, sintiéndote confortable en la seguridad de tu rutina y ves como se acercan hacia ti oscuros nubarrones. Intuyes el peligro que encierran. Desde luego, no va a ser una suave y delicada lluvia. En este momento, mucho dependerá de tu actitud. Tu decides. ¿Te vas a resguardar en la monótona seguridad de tu vida o vas a arriesgarte y salir, sin paraguas, a pecho descubierto? Tal vez te cruces en el camino de un tsunami. Pero también puede que estalle una hermosa tormenta y te empape de arriba abajo y simplemente, te encante estar calado, oliendo a tierra húmeda y sintiendo como los truenos te hacen temblar cada célula mientras ves como los relámpagos pintan caprichosas figuras de luz en honor a tu valiente osadía. Puede que la tormenta no dure para siempre. Pero no te arrepentirás de haberte metido en lo más salvaje de la tempestad, porque durante un instante estarás vivo como pocos lo han estado. Éste amor es el que todos soñamos vivir algún día. Es el que muy pocos encuentran.

orquidea Kandy

Publicado en travel stories | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario